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Diversificación y prioridades sectoriales a asignar a una fuente de energía

Tema en 'Política Energética en el Perú y los desafíos del desarrollo regional' comenzado por cherrera, 1 de Septiembre de 2010.

  1. cherrera

    cherrera Nuevo Miembro

    A. Diversificación y prioridades sectoriales a asignar a una fuente de energía

    Es claro el riesgo de depender de una sola fuente energética. Se sabe ya que desde medio siglo atrás, el Perú sabía que dependía preponderantemente del petróleo y de la hidroenergía como fuentes de energía comercial y que trató de poner en valor, sin éxito, primero a la energía nuclear y luego al carbón, hasta que llegó Camisea. Y hoy, a menos que se descubran nuevas reservas de gas equivalentes a varios Camisea, se tiene que pensar como diversificar. ¿Cuáles son los criterios? Nacen de responderse: ¿Qué necesitamos? y ¿Qué tenemos?

    ¿Qué necesitamos? Necesitamos energía eléctrica y un combustible, para la industria y transporte.

    La energía eléctrica tiene 2 grandes tipos de usuarios: la población urbana y la rural. La población urbana está atendida desde el sistema interconectado (SEIN) -bloque integrado, que consume más del 90% del total del país- y los sistemas aislados de mayor magnitud (ejemplo: Iquitos). La población rural está mayormente desatendida y cuando lo está, lo es a través de muchísimos mini y micro sistemas. Los sistemas son aislados cuando no pueden ser integrados al SEIN, por el alto costo del transporte y la transformación (reducción del nivel de tensión).

    La tarea en energía eléctrica es: (i) satisfacer la demanda de los que ya tienen electricidad, incluyendo su crecimiento, muy vinculado al crecimiento económico del país; y (ii) ampliar la frontera eléctrica, con la meta ideal de que todos los habitantes del país tengan el acceso a la energía eléctrica, incluso hasta usuarios rurales unifamiliares.

    Los recursos para ambos casos son muy distintos:

    ? El SEIN requiere grandes bloques de energía, asegurada por largo plazo, confiable, limpia y barata, porque de ella depende el aparato productivo del país (entiéndase nuestro trabajo, nuestros ingresos). La podemos llenar, hasta mediados de siglo y un par de décadas más, con hidroenergía en una proporción de 70% a 80% y con una fuente de energía térmica que, por un par de décadas, sino 3 o 4, debiera ser el gas natural y luego la nuclear, con una dosis, todo lo alta y antelada que razonablemente se pueda, de energía geotermal. Nuestra demanda tiene factores de carga de 80%, es decir, equivale a que la máxima demanda persista el 80% del tiempo; las hidroeléctricas, según su diseño económico, producen con factores de planta de 60% a 70%, indicando que la persistencia de su máxima capacidad es alcanzable sólo esa porción del año; necesitan complementarse con centrales térmicas (incluyendo las geotermales) o nucleares, cuyo factor de planta sobrepasa el 90%. La primera central nuclear la necesitaremos al acercarnos al 2030; si su primer Director será un ingeniero de 45 años, que participó durante los 10 años de su construcción y los 5 años de estudios con su equipo de gente, ahora tiene 25 años de edad, y hay que comenzar a entrenarlo (a él y a un equipo) desde ahora.

    ? La frontera eléctrica requiere pequeños bloques de energía; es importante ahorrar en combustibles; las energías alternativas son una buena solución; disminuyen los costos operativos y se pueden subsidiar en la inversión, para evitar subsidiar costos operativos. Según su magnitud, pueden combinar mini y microcentrales para los mayores sistemas y energía solar para los más pequeños.
    Al combustible se lo necesita para el transporte y la industria. Ese combustible puede ser el gas natural, el carbón mineral o el petróleo. En industria se necesita como calor industrial, de Alta o Baja Temperatura; la metalurgia es un ejemplo de lo primero; la agroindustria o las conservas pesqueras son ejemplo de lo segundo.
    En el caso del transporte público urbano, el empleo directo de un combustible podrá ser progresivamente sustituido por energía eléctrica, cuyo origen puede ser en un 80% hidroenergía. Más por razones económicas que por técnicas, en la industria es inconveniente sustituir un combustible por electricidad. En el Perú, en la antigua Sociedad Paramonga de los años 60 y anteriores, existió -por lo menos hasta fines de los 90 aunque entonces ya sin uso- un caldero eléctrico, acompañando a calderos bagaceros y petroleros. El caldero eléctrico realizaba el proceso inverso a lo termodinámicamente racional: convertía energía eléctrica en vapor, para ser utilizado en procesos agroindustriales.

    Lo normal es convertir el contenido calórico de un combustible en energía eléctrica, pasando por un ciclo de vapor: (1) con el combustible se hierve agua en un caldero hasta convertirla en vapor de alta presión, que (2) pasa por una turbina de vapor, encargada de transferir la energía térmica (entalpía) del vapor al eje de una turbina, que (3) arrastra a un generador eléctrico donde finalmente es convertida en energía eléctrica. La eficiencia de la conversión combustible a electricidad es menor a 50%; indica que menos del 50% del contenido calórico del combustible pudo ser convertido en energía eléctrica.
    Lo inverso (caldero eléctrico) implica convertir la energía eléctrica en vapor, que se realiza con cerca de 100% de eficiencia. Haciendo el balance del ciclo calor -> electricidad -> vapor, indica que habríamos partido de 2 unidades de calor (combustible) para luego lograr 1 unidad de energía eléctrica y después una unidad de calor (vapor), es decir inútilmente se habría desperdiciado una unidad de calor. Hay que tener en cuenta, que lo indicado es el fundamento del ahorro de energía que se produciría mediante la distribución del gas natural para uso residencial, cuando sustituye a la electricidad empleada en calentamiento de agua (Terma) o cocción de alimentos (cocina eléctrica).

    Entonces, ¿Por qué se usó un caldero eléctrico en Paramonga? Porque la empresa para abastecerse de electricidad construyó la hidroeléctrica de Cahua; en la época no existía interconexión eléctrica donde evacuar los excedentes, por eso prefirieron el caldero eléctrico, que les ahorró combustible.

    ¿Qué tenemos? Tenemos hidroenergía, energía geotermal, energía eólica, biomasa, petróleo, carbón mineral, gas natural y energía nuclear, entre otros.
    No nos quedamos y ningún país en el mundo se quedará por falta de recursos naturales. El tema es: ¿Cuánto cuesta desarrollarlos?. Al igual que cualquier país, tenemos recursos baratos y caros. El arte está en cómo minimizamos el costo total de la energía, aplicando los recursos adecuados a las necesidades adecuadas, por un muy largo horizonte de tiempo. Parte de esta tarea de optimización es la inversión en ciencia y tecnología, que permita disminuir los costos de las energías renovables. La historia humana del uso inadecuado (entiéndase despilfarro) de los combustibles fósiles y en especial del petróleo, es el ejemplo de cómo no hacerlo, de lo inversos a la sostenibilidad (mejor término es durabilidad) del desarrollo y de los problemas que nos ha traído.

    Un par de ejemplos nos pueden ilustrar las ideas sobre el tema:

    Sobre la carencia o abundancia de recursos: es conocido el problema que tuvo Chile, cuando no pudo seguir siendo abastecido de gas por Argentina; tuvo que importarlo de ultramar, así como importa petróleo y gas, y tiene dificultades de carácter ambiental para desarrollar sus recursos hidroeléctricos. Esto lleva a considerar que Chile no tiene recursos energéticos; sin embargo, el desierto de Atacama es si no la mayor, una de las mayores fuentes de energía solar del mundo, seguramente suficiente para abastecer largamente las necesidades de Chile. Entonces, no es que le falte energía; lo que ocurre es que el costo (ver Rol de las energías alternativas) de su desarrollo es enorme. No es imposibilidad técnica; es inconveniencia económica.

    Otro caso surge de comparar las energías renovables hidráulica y eólica. El costo de inversión por unidad de capacidad no es tan distinto entre ellas; la diferencia es que la primera tiene mayor facilidad de almacenamiento y que opera con un factos de planta que es el doble de la segunda, lo que le permite la mitad del costo, amén de otras ventajas vinculadas al uso adicional del agua.

    B. La política energética

    La política energética queda expresada por las leyes.

    El tema energía compete al Sector (entiéndase Ministerio) de Energía y Minas, abreviado como MEM o Minem. El MEM está normado por la Ley Orgánica del Sector Energía y Minas, Decreto Ley N° 25962, que fija como Ámbito del Sector a todo lo vinculado a los recursos energéticos y mineros del país, así como a todas las actividades destinadas al aprovechamiento de tales recursos. Corresponde al MEM formular, en armonía con la política general y los planes del Gobierno, las políticas de alcance nacional en materia de electricidad, hidrocarburos y minería, supervisando y evaluando su cumplimiento. Son funciones del MEM: (i) Promover la inversión en el Sector; (ii) Dictar la normatividad general de alcance nacional; (iii) Formular, y, en su caso, promover políticas de fomento y tecnificación de electricidad, hidrocarburos y minería;: (iv) Ejecutar y evaluar el inventario de los recursos mineros y energéticos del país; (v) Orientar y fomentar la investigación científica y tecnológica en el ámbito de su competencia.

    Dentro del MEM, el tema Energía recae sobre el Sub-sector Energía, cuya autoridad política directa es el Vice-Ministro de Energía. En el sub-sector energía existen 2 ramas relevantes: Hidrocarburos y Electricidad. Cada una de ellas tiene como cabeza administrativa a una Dirección General; así existen una Dirección General de Hidrocarburos y una Dirección General de Electricidad, como organizaciones técnicas, encabezadas por sus respectivos Directores Generales.

    Los marcos legales vigentes para Hidrocarburos y para Electricidad están fijados, respectivamente, (i) para los hidrocarburos por la Ley Orgánica de Hidrocarburos (abreviada como LOH o Ley N° 26221, del 20/08/93), a la que para el caso específico del gas natural hay que agregar la Ley de Promoción del Desarrollo de la Industria del Gas o Ley 27133, del 03.Jun.99; y (ii) para la electricidad por (a) la Ley de Concesiones Eléctricas, más (b) la Ley de Generación Eficiente o Ley 28832. Tanto en Hidrocarburos como en Electricidad, las leyes vigentes han reemplazado a predecesoras, que respondieron a otra forma de pensar, vigente en otros tiempos. Para completar el marco legal, a las leyes se agregan sus reglamentos y dispositivos complementarios, que van siendo emitidos por los distintos organismos del sector o vinculados al sector. Además de los marcos legales para hidrocarburos y electricidad existen otras leyes específicas que tienen que ver por ejemplo con geotermia o con uso eficiente de la energía y en lo más general, la Ley Orgánica del Sector Energía y Minas.

    Entonces, es incorrecto decir que no existe política energética. Lo que la aseveración anterior trata de expresar es que no se percibe un marco global, que contenga un enfoque panorámico de la energía y que establezca lineamientos generales para el sub-sector como un todo. En eso el error parte desde la propia Ley Orgánica del Sector Energía y Minas, la que al formular al MEM como cometido la elaboración y formulación de políticas de alcance nacional, las restringe a electricidad e hidrocarburos. Esto indica, que la concepción política del sector considera, erróneamente por cierto, que hidrocarburos + electricidad = energía.
    Así lo ha sido históricamente para la población y para la clase política del país. La exigencia actual es una concepción más global, que establezca los conceptos (como: energía, fuentes y formas, balance nacional de energía, matriz energética, seguridad energética, independencia energética), las relaciones entre ellos, los actores (instituciones, empresas, centros de investigación, capacitación), sus funciones y las relaciones entre ellos, así las líneas gruesas de conducta (suficiencia, confiabilidad, seguridad, economía, solidaridad, etc).

    En suma: existen políticas de hidrocarburos y electricidad, que están formuladas por sus leyes específicas; pero no existe una política para una concepción global de energía. Solución: formular y poner en vigencia una Ley General de Energía.

    C. Rol de las energías alternativas

    Mencionar fuentes alternativas (de energía), implica el siguiente raciocinio:

    ? acudir a las fuentes de energía que ofrece la naturaleza;
    ? clasificarlas en 2 grupos:
    * aquellas que se vienen utilizando, tal que entre ellas cubren casi la totalidad de las necesidades actuales y que cuentan con una tecnología madura para su aprovechamiento; y
    * las otra, que casi no o no se vienen utilizando, que no cuentan con tecnología madura; y
    ? la necesidad de desarrollar las “otras” (alternativas) en vista que las actuales (“convencionales”, como las fósiles) por sí solas hacen entrever dificultades futuras (agotamiento, carestía, altos precios, contaminación).
    ¿Cuáles son esas energías alternativas?: las energías solar, eólica, geotermal,…

    Su uso no está restringido por la poca cantidad en la que puedan existir en la naturaleza. Por el contrario, la naturaleza es muy generosa y ofrece muchísima más energía de lo que puede utilizar el ser humano. La Tierra cuenta con la energía con la que nació (su núcleo ígneo, los combustibles nucleares), la que fue acumulando durante su existencia a partir de su propia energía y de la que recibe desde el espacio (combustibles fósiles) y la que recibe desde el espacio (principalmente del Sol). Sobre La Tierra cae una ínfima cantidad de la energía que irradia el Sol. Esa ínfima cantidad que cae, supera larguísimamente nuestras necesidades. Así, un balance de la energía solar que cae sobre La Tierra, indica que llegan 178,000 TW (que son reflejados y reradiados por mecanismos naturales existentes), mientras que el uso de energía por la sociedad humana es 10 TW; se estima que 400 m2 de superficie terrestre permitirían captar la energía solar suficiente para abastecer de electricidad a una persona promedio en EEUU de NA.

    Entonces, la barrera para las energías alternativas (entiéndase renovables) no es la escasez del recurso; la barrera se encuentra en la economía y ésta está vinculada a la tecnología. Así, el costo de producción (la economía) depende del costo específico de inversión (costo del kW instalado, tecnología) y de la eficiencia de las instalaciones (tecnología).

    Tomando como referencia las licitaciones efectuadas en el Perú para adquirir energía renovable (ver nota al pie 20) para el SEIN, redondeando cifras se puede ver que frente a un precio promedio de la energía eléctrica en Alta Tensión (AT) del orden de US$ 50/MWh, la energía producida por el gas natural se ubica en el orden de US$ 40/MWh (costo total), las nuevas hidroeléctricas mayores estarían en US$ 60/MWh, las hidroeléctricas pequeñas en US$ 80/MWh, las eólicas en US$ 120/MWh y las solares en US$ 250/MWh; estos precios, todavía no han entrado en la tarifa. Comparados con los costos variables (no con los costos totales, es decir sin incluir la inversión) de las termoeléctricas, éstas, operando con carbón producen a alrededor de US$ 35/MWh; a residual, a US$ 100/MWh; y a diesel, a US$ 200/MWh. Como ejemplo del efecto económico, si en el actual parque generador (tarifa en AT: US$ 50/MWh) se introdujese un 10% de energía eólica y otro 10% de energía solar, la nueva tarifa sería: 80% x US$ 50/MWh + 10% x US$ 120/MWh + 10% x US$ 250/MWh = US$ 77/MWh; es decir, la tarifa debería aumentar en más de 50%.
     
  2. mlariva-cusco

    mlariva-cusco Miembro

    De existir una política energética no es la que el Perú necesita, más aún

    Faltarìa precisar una geopolítica energética, al menos para comenzar. Creo que ahora con lo escrito por el Ingenierio Herrera Descalzi podemor avanzar en mayores precisiones.

    EL primer punto a considerar es la convenciencia de contar con un sistema nacional, tanto desde la gobernabilidad como desde la gobernanza, donde con ayuda de fuerte investigación, produzcamos formas creativas para optimizar el uso de la energía, adaptadas según usos de potencia, movimiento, iluminación y calefacción.

    Como segundo punto a reflexionar propongo considerar impulsar normas regionales que promuevan el diseño optimo de electrodomésticos para uso eficiente de energía, con paradigmatización ciudadana (premios y estímulos incluídos) para quienes encuentren o ideen diseños cada vez mejores para el mínimo consumo energia, tanto industrial como doméstico.

    Como tercer punto cabe reflexionar un tanto sobre el asunto nuclear, el tema ahí es el destino final de los residuos de combustión nuclear, pues de todas maneras se producirá plutonio ¿quien se lo lleva y adonde? Tema de profunda reflexión dada la globalización y otras
    "internacionalizaciones" de las cuáles nuestra patria apenas si participa decisoriamente.

    para comenzar no más.
     
  3. jrey

    jrey Nuevo Miembro

    Cuanta falta hace una ley general de energía y una firme decisión del Estado del intervenir en el sector, considerando la prioridad que ello representa, de manera que cualquier política exportadora quede subordinada a dicha prioridad.

    La hidroenergía y el gas natural son las fuentes mayores; sin embargo, persiste la necesidad de conocer su real potencial en el tiempo, especialmente del hidroenergético; de la misma manera que se debe impulsar el desarrollo de energías alternativas.

    Tenemos dos barreras muy fuertes: a) El tiempo (velocidad con que se agotan nuestros recursos); y, b) El costo (lo que cuesta desarrollar y explotar estos recursos). Sobre esto debemos buscar respuestas.
     
  4. mlariva-cusco

    mlariva-cusco Miembro

    También habría que considerar otra velocidad

    aquella para crear, diseñar, construir y poner en operación una fuente de energía determinada.
     
  5. aavelino

    aavelino Miembro

    Saludos amigos, importante las apreciaciones de nuestro moderador, tambien de los participantes, creo que no estamos viendo el interes de empresas transnacionales y el propio estado peruano a fin de legalizar las principales fuentes de agua superficial y sub terranea de nuestro pais para impulsar mega proyectos de generacion electrica, hasta ahi creo que esta bien, lo que se estra haciendo es para proveer dicha energia para abastecer a otros paises como el Brasil, en Pasco, esto esta presente, mirando los ingentes recuros o fuentes de agua en la zona de Oxapampa, tambien de las zonas altas de nuestro departamento; creo que es el mismo negocio que se esta haciendo o se ha hecho con el gas, que tambien debemos tener presente en nuestras conclusiones.

    Saludos

    Andres Avelino
    PASCO
     
  6. mlariva-cusco

    mlariva-cusco Miembro

    ANTES QUE UN NEGOCIO, EL OTORGAMIENTO DE ENERGIA A LOS PAISES EXTRANJEROS ...

    Debe pasar por una profunda reflexion geopolítica con miradas de muy largo plazo desde nuestra propia nación.
     

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